Que no nos roben la ilusión

Desde abajo se lo podía ver en su totalidad, con los rayos desplegados de punta a punta, dándole calor y luminosidad a todo el Estadio Centenario Ciudad de Quilmes que esperaba atento el encuentro que el cervecero iba a disputar con Lanús, el último campeón. Un partido con historia que siempre los dos quieren ganar. Los jugadores del conjunto local lo entendieron de entrada y se notó desde lejos.

Sumado al empuje que hay siempre, el sábado había convencimiento, había sensación de que se podía llevar a cabo un plan. Quilmes corrió los noventa minutos y jamás regaló nada. Jugó contra un equipo que si bien no pasa por su mejor momento tiene una base solvente con jugadores que siempre están dispuestos a jugar la pelota a ras del piso y Quilmes le hizo siempre un partido duro. Eligiendo y aceptando el 76 % de posesión de pelota de Lanús para salir a robarle el hueso constantemente. Incluso sucedió eso todo el rato que Quilmes jugó con uno más, pero había que ganar bajo el lema de como sea y se pudo.

Quilmes pudo con algo rápido que para este tipo de planes siempre es un as bajo la manga. Si bien tuvo que defender la ventaja más de 85 minutos, un gol recién arranco el partido es ese soplo de aire que entra en el subte B un viernes de Febrero a las seis de la tarde. Desde ahí los dirigidos por Grelak se armaron aún más y defensivamente jugaron el mejor partido del torneo. La estrategia empezaba a gestarse con los delanteros, que apretaban la salida, pasando por el mediocampo que en forma de abanico cubría bien los espacios para tapar los agujeros que se presentaban y terminado en la defensa. Los laterales fueron rápidos y seguros mientras que los centrales estuvieron siempre bien ubicados y atentos al constante desmarque de los ofensivos del visitante.
Después de una prolija y muy linda jugada de pelota parada Bottino le dio un pase a la red y el Centenario era puro jolgorio. Desde ahí lo que parecía el partido terminó siendo en mayor medida ya que Quilmes retrocedió varios pasos más y los cambios del técnico fueron para defender y acumular más gente en las zonas de ejecución.

Se sufrió bastante si, pero el compromiso que mostraban los jugadores adentro generaba seguridad afuera a pesar de que quedan cosas por mejorar, ya sean cosas futbolísticas como ideológicas en cuanto al armado y el planteo por parte del técnico.

En la nefasta tabla de los promedios Quilmes coronó con otros tres puntos que le permiten laburar con más tranquilidad y que la gente esté contenta. Y pobre del que quiera robarnos la ilusión.

Foto de portada: Pablo Aharonian

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2 Comments

  1. Roberto says:

    David: Tu literatura y fútbol hacen una hermosa comunión. Felicitaciones.

  2. Ariel says:

    David, vi el mismo partido que vos, en otras palabras coincido en la mayoría de lo que escribiste.
    Pero ademas de felicitarte por eso, también te felicito por la forma literaria de describir lo que pasó.
    Me hace acordar los libros que todos leíamos, e incluso revistas, desde las de suspenso hasta las famosas aventuras históricas.
    Verdaderas obras de arte que nos atraparon a todos, como los de mi época podrán recordar, ej El Tony, Dartagnan, intervalo, etc o novelas como las de Agatha etc.
    Creo que tenes el don de escritor, lo cual no es poca cosa.

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