El espejo

Quilmes se despidió en su debut de la copa argentina al perder 4 a 2 en la serie de penales frente a Union Aconquija de Catamarca. En los 90 el partido habia terminado 2 a 2.

El gol de Orihuela, promediando la primera mitad, dejó entrever que la diferencia de categoría se imponía. Esto teniendo en cuenta que durante los primeros quince minutos, el modesto pero lleno de huevos equipo del NOA, lo peloteo y lo avasalló como quiso al de primera división.

El austero equipo del austero DT tuvo un flojo arranque y casi lo arranca perdiendo despues de una buena jugada de Unión y una pésima salida de Rigamonti.

Con el lento correr de los minutos las piezas se fueron acomodando un poco: tanto Marinucci como Orihuela fueron creciendo por derecha e izquierda respectivamente, Andrada mostraba buena movilidad y García algun que otro gesto técnico.

Fue el ex Estudiantes quien ingresó por la izquierda y empujó la pelota luego de que toda la defensa catanarqueña la viera pasar y asi sellar la minima ventaja.

Al inicio del complemento el rusito García marcó un lindo gol y la cosa parecía sentenciada. Pero esto es fútbol, o mejor dicho… esto es Quilmes, y la cosa no iba terminar así. Aconquija a fuerza de voluntad, empuje y amor propio fue a buscar el descuento, el cual consiguio a través de un claro penal.

Con el ímpetu por las nubes fueron por más y despues de un cocoliche en el área, digno de amateurs, logró el tan ansiado y merecido empate.

En los penales estuvieron más finos. Debo admitir que cuando Rigamonti le atajó el penal a Farías pensé que lo ganabamos, pero enseguida se convirtió en Vidal, Ramírez en Messi y Da Campo en Biglia. Papelón mayúsculo en San Juan.

¿Por qué el título de la nota? Simple.
Lo que hizo ayer Quilmes en el terreno de juego es un calco de lo que pasa en la vida financiera, política y social de nuestro club.
Desfasajes, falta de talento, tibieza, falsas ilusiones, y así podria seguir un buen rato.

Felicitaciones a Union Aconquija, no solo por la victoria si no también por el dinero conseguido. Estoy convencido que lo van a saber invertir mejor que si lo hubiésemos ganado nosotros.

Un abrazo a todos, nos vemos el 31.

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